Por Sigmur
En su mejor novela, El arrancacorazones, Boris Vian pinta una aldea de campesinos bestiales. Para atraerlos a su iglesia, el cura del pueblo organiza peleas de box, donde simula combatir con su sacristán, debidamente disfrazado de diablo. También hace otras cosas, como inventar cancioncitas delirantes para que la gente cante, y de paso inculcarles una idea revolucionaria: "Jesús es un lujo". A los campesinos, sin embargo, no les interesa el lujo, sino sólo su cosecha. Aburridos de los espectáculos del sacerdote, claman por lluvia. El sacerdote contesta que Dios está más allá de esas exigencias materiales. El lobby telúrico se pone pesado: "¡Que llueva!". El cura resiste hasta que la multitud empieza a apedrearlo. "¡Está bien, está bien! Lloverá". Cae agua, los amigos de Mujica se retiran felices. Fin de la escena (y fin de la sequía), pero no de la novela, que es absolutamente recomendable, de lectura imperiosa, necesaria, vital, pero por otras cosas, no solamente por esta demostración invertida del mecanismo religioso.
Hace un par de días, el obispo de Mercedes, Carlos Collazzi, tuvo la bondad de recordarme la obra de arte de Vian. El sacerdote católico llamó a rezar para acabar con la sequía que -como todos los veranos- azota a nuestras amarilleantes praderas. Me hizo feliz. Como me hizo feliz Cotugno, al amenazar con la excomunión a los parlamentarios que votaran a favor de la ley de aborto. No, en realidad Collazzi me hizo más feliz. Porque además de a Vian, me hizo recordar a mi viejo, que sutilmente me enseñó que la religión es superstición. (No es que papá fuera tan simplista -era socialista-, pero le pareció que era todo lo que un niño tendría que aprender sobre el tema. Ya vendría gente como Tucogno a explicarme los apectos organizacionales de su espiritualidad. Pero antes de eso estuvo la lectura directa de la Biblia, para comprobar que los diez mandamientos están bien. Bueno, tal vez ocho. Y después Nietzsche, para despreciar a Jesús. Y después La vida de Brian, para entender a su secta. Y después Zizek, para dudar: if Jesus was Vader - Jesus was right?)
Me fui por la rama genealógica (serán días de Rama). Lo bueno es que este obispo me avivó de que los católicos también piden por lluvia. Yo pensaba que eran los indios. Pray for rain. Los paganos, los pueblos apegados a la tierra, a la magia. Los que hacían sacrificios a los astros y las estaciones. Aunque ahora que me acuerdo, los cristianos hacían algo con un cordero. ¿Pero rezar por lluvia? ¿Por la cosecha? Es el eterno retorno, pero no el de Rocken, sino el de Mircea Eliade. Por otro lado, los umbandistas nunca dejaron de matar animalitos. Ahora la Intendencia Menchevique de Montevideo quiere impedir que dispongan libremente sus restos rituales por toda la ciudad. Que sea rápido, camaradas: cuando se les una la iglesia romana ninguna brigada va a poder limpiar tanta sangre sacrificial.
Decía también que Cotugno me hizo feliz por motivos parecidos. Porque me parece bueno que la Iglesia exponga su esencia, de vez en cuando. No se trata de un grupo de discusión, sino de una congregación doctrinal. No tiene partidarios o socios, tiene fieles. Su líder tiene derecho, es más, tiene el deber, de reclamarles obediencia. Eso es lo que es una iglesia; un grupo de poder que actúa de manera disciplinada. Está más cerca de un ejército que de un partido. Lo extraño es que dejen entrever a los legos su verdadera manera de conducirse. Así que gracias, Tucogno, por mostrarnos cómo se relacionan internamente, gracias por exponer a qué lobby pertenecen algunos legisladores -por ejemplo, todos los del Partido Blanco-, y gracias retroactivas a todos los que ayudaron a hacer y mantener un Estado laico.
By the way, entre estos últimos no se va a poder incluir a la familia Vázquez-Delgado. Su última arremetida contra la laicidad viene de mano de... ¡la droga! Los muy cristianos -Jorge Vázquez, hermano del presidente, y Milton Romani, supuesto experto oficial en adicciones- acaban de cerrar un acuerdo para que diversas congregaciones se hagan cargo de la rehabilitación de menores drogadictos. Tercerizaron una actividad que es claro deber de la salud pública, con la excusa de la falta de recursos propios y la abundancia de experiencia de los religiosos. De lo que se olvidan es de que los cristianos tienen experiencia en convertir gente -eso es básicamente lo que los separó, como organización, de los judíos: su voluntad de expandir la feligresía- y que los pibes a los que tal vez salven de la droga van a entrar a adorar a un amigo imaginario que a veces les pide cosas muy concretas, como ya nos demostró por suerte, el ítaloarzobispo de Montevideo.
Y, hablando de drogas y de gente que empieza a hablar, también nos alegra que El Pai Gurú -religioso también, claro- haya abandonado la región de la metáfora rural. Ahora Mujica opina de cosas concretas, porque está en campaña. Gracias, Pepe, gracias. Nos enteramos de que tiene un plan muy moderno para rehabilitar a los menores que se "pichicatean" (no es lenguaje anticuado, ojo, es un concepto que nunca dejó de estar vigente en algunos valles de Austria). Y otro para impedir que se propague la enfermedad infectocontagiosa de la droga (es una metáfora, malditos universitarios). Y su ladero Fernández Huidobro, que anda "calzado" igual que él, tiene un muy buen proyecto para mejorar la seguridad pública: tercerizarla, cuartelizarla (pun intended), multiplicarla hasta llegar a “un hombre, un arma”. Este hombre, que pasó tan mal en la cárcel pero que no deja de adorar la estructura de la institución que lo torturó, quiere que cada cual corra el riesgo de tener una pistola en su casa para detener a la delincuencia, e invoca el derecho a portar armas.
Yo pensaba justamente que lo bueno de vivir en una sociedad civilizada era la libertad de no tener que llevar un arma encima.
02 diciembre 2008
Me gusta cuando hablas
01 diciembre 2008
Chávez juega con fuego
Los discursos populistas y la demagogia no dan de comer, deben haber pensado la semana pasada los habitantes de los barrios más pobres de las grandes ciudades venezolanas, que en masa, y por primera vez, votaron a la oposición. Chávez perdió el control sobre cinco estados que representan el 45% de la población y el 75% de la actividad económica del país.
Su primera respuesta fue en tono humilde, de elogios a la democracia bolivariana y de aceptación de los resultados. Pero, igual a lo que hace alguien por estos pagos, como te digo una cosa, te digo la otra. Y el viernes, cuando asumió como gobernador del estado de Vargas su ex ministro de Defensa Jorge Luis García Carneiro, cambió la moderación por un discurso paranoico y amenazante, desconocedor del resultado de las urnas. Dijo entonces:
“No le tenemos miedo a cuatro fascistas, al pueblo lo llamo a la movilización permanente. Ellos no vienen a gobernar una alcaldía o una gobernación, ¡ellos vienen por Chávez! (…) Preparémonos, generales, almirantes, porque los barreremos, no les daremos cuartel. Nosotros estamos dispuestos a morir por la revolución bolivariana”.Además, calificó a los nuevos gobernadores y alcaldes de la oposición de “terroristas”, “golpistas”, “corruptos” y “secesionistas”.
Cabe recordar que los gobernadores de los cinco estados que quedaron en manos de la oposición se adelantaron a ofrecerle al presidente puertas abiertas al diálogo y a la colaboración mutua. Chávez no respondió, pero sí lo hicieron los gobernadores oficialistas no reelectos: de apuro, transfirieron sus competencias en economía, industria, agricultura, obras públicas, educación, salud y seguridad al gobierno central, con lo que los nuevos gobernadores apenas quedaron con poderes municipales.
Ayer domingo, el bolivariano siguió con su escalada y comenzó la movilización para una nueva reforma de la Constitución que permita su reelección en 2013. Políticamente debilitado con el resultado de las elecciones del 23 de noviembre, con acusaciones de corrupción imposibles de levantar por las fortunas que ahora ostentan su padre, sus hermanos y todo el equipo de gobierno, con una inflación muy alta y con la chequera bien guardada en un cajón porque el petróleo bajó a casi 50 dólares, la estrategia de Chávez es tirar la pelota para adelante. Pudo esperar que pasase el vendaval en contra, pero optó por jugar fuerte.
Y lo hace no sólo en lo interno, sino también en el plano internacional: firma acuerdos de todo tipo con Rusia, le compra armas, aviones y barcos de guerra, e invita a la flota rusa a hacer maniobras conjuntas en el mar Caribe.
A un Bush con el prestigio hundido y a punto de volver a su rancho de Texas, es fácil mojarle la oreja. Pero también se la está mojando a Barack Obama al crear condiciones que reflotan la guerra fría y hacen recordar lo ocurrido en 1962, cuando el presunto progresista Kennedy trancó fuerte y puso al mundo al borde de la guerra nuclear para impedir la presencia militar soviética en una zona que los yanquis creen suya o bajo su hegemonía.
Es seguro que América Latina tiene que replantearse sus relaciones con Estados Unidos, pero rechina que Chávez, autoproclamado campeón de la integración latinoamericana, sea quien marque la estrategia y lo haga sin consultar al resto de los países de la región, y comprometiéndolos a todos en las consecuencias que pueden tener sus locuras.
27 noviembre 2008
Todos contra la Horda
¿Nunca se agarraron a piñas con alguien? Yo sí, una vez. No tuve más remedio. La típica: durante la adolescencia, un nene con ínfulas me molestaba demasiado. Era intentar reventarlo a tortazos o bancar humillación tras humillación por el resto de la pubertad. Supongo que la pelea fue tan espectacular como puede ser a esa edad (es decir, mucha fanfarronería y poca acción) pero terminó demostrando que yo también podía morder. El loco se hizo amigo mío, fin de la historia.
Para mí fue algo bastante desagradable: me gusta andar por el mundo llevándome bien con los demás. Por suerte, no volví a vivir un episodio así. Pero todo indica que de ahora en más voy a tener unos cuantos. Por lo menos esa es la conclusión que saco tras leer a Fernández Huidobro en la columna de la cual tanto se ha hablado desde su publicación, en la cual llama a la gente a no desarmarse y señala su derecho a defenderse .
Me encantan los provocadores en los debates. Más allá de que uno esté o no de acuerdo con ellos, creo que son necesarios justamente para que el debate exista. Y la columna es bastante provocativa.
El texto tiene dos partes interesantes: primero es bastante crítico con la actitud del gobierno respecto al tema de la inseguridad, de la represión y la "sensación térmica", al tiempo que fustiga a los uruguayos en general y a la izquierda en particular. Está muy buena.
En la segunda es donde argumenta a favor de no desarmarse, expresando que:"Obviamente, los delincuentes no lo harán; las cobardes patotas tampoco; los cobardes sueltos tampoco."
Y más adelante:"Por todo lo tanto, y pasando raya, parecería muy recomendable desobedecer a la querida compañera ministra: no hay más remedio por ahora que armarse. Porque cuando el Estado falla; cuando falta; cuando resigna porque no tiene más remedio; o cuando es superado, la ciudadanía tiene pleno derecho a defenderse."
"No podemos cerrar los ojos para no ver: estamos ante cambios sociales nunca vistos hasta ahora y no podemos permitir que nos transformen como intentan con México en estos días, o en Colombia, o como ya han logrado en el Congo, en Haití y en tantos lugares, en otro "Estado Fallido" donde por no haber "atajado" a tiempo, hoy mandan las Hordas, los Imperios, y no hay Estado."
Estos dichos demuestran una enorme coherencia con su pasado así que parto de la base de está diciendo todo esto porque realmente lo cree y no lo hace con segundas intenciones, por ejemplo, electorales. Y la terrible verdad que plantea tiene poco que ver con la tenencia de armas o la legítima defensa, sino que tiene que ver con que el Estado ha fallado, no me puede proteger y como consecuencia de eso hay una Horda en la puerta de mi casa esperando entrar para quedarse con todo y tiranizar mi vida, como pasa en el Congo o Haití. Porque lo peor de esa malvada Horda es que cualquiera que ande por la calle puede ser un miembro. Lo que se desprende de la columna es que “ellos” están en todos lados.
Y como no se puede parlamentar con las cobardes patotas, sólo puedo recurrir al último recurso que me queda: defenderme. Y nadie va a criticar a un ser humano que empuñe un arma para defenderse o defender a los suyos. Es lo único que me queda, ya que no tengo poder real para influir al Estado que ha fallado. Por lo menos hasta el año que viene, cuando pueda votar a otros que sí puedan defenderme de la Horda, pero yo lo preciso ya, porque un flaco que tiene pinta de ser de la Horda me está golpeando la puerta. Seguro que quiere entrar, porque tiene cara de Horda. Y ahí están todos los elementos del debate, el "Estado Fallido", el flaco este de la Horda y el arma.
Yo no puedo hacer nada. Alguien en el gobierno sí. ¿Por ejemplo? ¿El mismo Fernández Huidobro? ¡Qué buena idea! Se lo voy a sugerir. Ya que estás en el poder, si no te gusta lo que hace el gobierno, entonces hacete oposición y planteá soluciones serias al problema, que no impliquen agarrar del forro a nadie o esperar que la gente adopte ciertos valores de la noche a la mañana. Arreglá lo "fallido" del Estado. Y no me pidas que agarre un arma, con todo lo que eso implica. Porque hay cada loco en la calle... Yo no soy uno, pero que los hay los hay. Y todavía ir y decirle a ese loco que se arme no parece buena idea. Mirá si se va de mambo. Mirá si a alguien se le ocurre ir un paso más allá y arma un grupete paramilitar para salir a linchar a miembros de la Horda.
Por lo pronto, parece que voy a tener que salir de esta peleándome con alguien, porque estoy viendo por la ventana al flaco de la Horda, que anda con actitud de romperme la cerradura, aunque sólo sigue golpeando la puerta. Espero que esta historia termine igual que la del principio y terminemos haciéndonos amigos.
26 noviembre 2008
Espacio contratado
Cualquiera que haya cursado cualquiera de las carreras disponibles de periodismo (o al menos parte de ella) habrá escuchado en las primeras semanas de clase la recomendación de algún docente sobre tal o cual película, libro o crónica, “indispensable” para profundizar el conocimiento acerca del ejercicio de esta profesión.
En mi caso, recibí decenas de sugerencias entre las que encontré de todo: pequeñas joyas y alguna que otra pulserita enchapada, aunque estas fueron las menos. No tanto por mi escasa capacidad de filtrar información sino por haber tenido la fortuna de encontrarme con muchos docentes sensatos.
Pero a pesar de la sensatez reinante, ninguno de esos periodistas-docentes supo, quiso o recordó recomendar uno de los más interesantes ensayos de periodismo publicados en los últimos tiempos. Descubrí Traficantes de realidad -de Marcelo Jelen- algunos años más tarde, lamentando mucho que no lo regalaran al principio de la carrera, en lugar de toda la folletería inútil que entregan para la ocasión:
Carl Bernstein, uno de los cronistas del célebre caso Watergate, definió el verbo “informar” como “dar la mejor versión obtenible de la realidad”. Y nadie puede asegurar –ni el propio Bernstein lo pretende- que sólo un periodista puede obtener esa mejor versión. ¿Por qué no, por ejemplo, un adiestrador de caniches?La primera –y hasta ahora única- edición del ensayo es de 1997 y fue financiada íntegramente por el autor, ya que ninguna editorial se interesó en publicarlo. Sin aparato de prensa que lo respaldara, las repercusiones y ventas del libro fueron más bien escasas, lo que terminó convirtiendo a Traficantes de realidad en una suerte de texto mítico del que muchos hablaban pero pocos habían leído.
¿La mejor versión obtenible de la realidad es periodística? Eso, igual que la existencia de dioses, es una cuestión de fe. Muchos periodistas creen que sí, a pesar de las cucarachas* que se cuelan entre sus materiales de trabajo. Con ellos, el periodismo –igual que la religión, igual que la ideología- ha adoptado un discurso totalizador y totalizante que, a la larga, corre el riesgo de volverse totalitario. El periodismo es, apenas –y nada menos que-, periodismo.
Por suerte, un par de librerías desempolvaron unos viejos ejemplares olvidados en sus depósitos y los pusieron a la venta, a la módica suma de 250 pesitos (se viene navidad, queden bien con su periodista amigo).
Pueden encontrarlo en:
Libros de la arena
Benito Blanco 962
Tel: 707 3894
Boulevard Sarandí
Andes 1341
Tel: 908 5817
*para entender lo de las cucarachas, cómprense el libro, tacaños.
Y para despejar suspicacias acerca de mi poco objetiva opinión respecto del ensayo y su autor, acá van otras de gente mucho más calificada que yo, que tampoco difieren demasiado:
"La mayoría de los medios uruguayos evitan alevosamente la reflexión. Presentan las noticias como hechos generados espontáneamente, sin causales, sin línea argumental. Para ellos, la realidad siempre está empezando de la nada. De esta manera, no se invita al público a hacer el ejercicio de razonar. Esta reedición va contra la marea. Marcelo Jelen convida a pensar sobre la actividad periodística y las responsabilidades que conlleva. O sea que usted tiene en sus manos un libro que escapa a la intrascendencia. Aprovéchelo."
Alvaro Carballo (El Observador)
"Traficantes de realidad es un libro que no está hecho para compartir, sino para leer. Es fermental, es polémico, es inteligente, es desmitificador, es provocador. Hay unas cuantas cosas del libro con las que no estoy de acuerdo, pero tiene la virtud de hacernos pensar. Algunos periodistas se van a sentir molestos con ciertos pasajes. Es un libro rupturista e irreverente en el sentido más positivo de la palabra."
Alfonso Lessa (Canal 12, El País.)
"Traficantes de realidad tiene todos los ingredientes que hacen un buen libro. Está minuciosamente investigado y muy bien escrito. Está compuesto sobre pequeños ensayos sobre distintos temas que se pueden leer por separado, pero que al final resultan hilvanados unos con otros. Recorre dilemas, se mete de lleno en ellos, nos remueve, nos sacude, nos molesta, nos enoja. Muestra una relación dura y difícil con el periodismo, pero no se escribe un libro así sin cariño por la profesión."
Tomás Linn (Búsqueda.)
"A fines del siglo XX, la prensa no quería fiscales y eran pocos los intentos de radiografiarla. En este sentido, valga destacar el trabajo del periodista uruguayo Marcelo Jelen Traficantes de realidad, un libro le dice a los consumidores de información: '¡Lleven el diario a bromatología!' A los estudiantes de periodismo: 'Esto es diferente de lo que se imaginaban, pero sepan por qué vale la pena igual.' A los periodistas: 'Mírense al espejo, porque no son como creen ser.' Una mirada (auto)crítica a los medios y su historia retratada con rigurosidad y humor."
Diego Rottman (periodismo.com, Buenos Aires)
"Traficantes de realidad es uno de los pocos libros sobre periodismo escritos en Uruguay. En un país donde la reflexión escasea --mucho más la reflexión de periodistas-- 'Traficantes...' es de lectura obligatoria para cualquier estudiante o periodista en proceso de serlo. Tan es así que su edición original 'de autor' forma parte de numerosas bibliografías de cursos universitarios, incluyendo los míos. Pero 'Traficantes de realidad' no solamente es 'un libro sobre periodismo escrito en Uruguay'. Es un buen libro sobre periodismo, haya sido escrito aquí o en la China. Su lectura se vuelve interesante y útil para uruguayos o nepaleses, sean periodistas, futuros periodistas, empresarios periodísticos... para la sociedad toda."
Darío Klein (CNN, AFP, la diaria)
"No dice mucho afirmar que Traficantes de realidad es uno de los mejores libros uruguayos sobre periodismo, ya que el total es escaso. Es más interesante señalar que se trata de una obra escrita en buena medida contra la corriente que predominó entre los periodistas uruguayos durante los años 90, pero apoyada en el conocimiento preciso de los postulados de esa corriente. Quizás eso explique que, pese a sus aportes de información, argumentos y buena prosa, haya permanecido casi ignorada durante diez años."
Marcelo Pereira (la diaria)
"'El improbable día en que la humanidad renuncie a mantener secretos una buena parte del periodismo ya no tendría sentido.' Sentido. ¿Cuál es el sentido de existir del periodismo? ¿Cuán importante es esta profesión y lo que ella genera o aporta para la sociedad? Marcelo Jelen ofrece una visión descarnada y desmitificada del oficio del periodista basada sobre una de las claves de la profesión: la capacidad de dudar de todo. Empezando por nosotros mismos, los que nos decimos periodistas. Ojala lo hubiera leído antes de ir a la universidad."
Guillermo Amexeiras (Mundo Cañón, Radio Futura)
"Los acontecimientos se suceden en todo el planeta 24 horas por día, 365 días al año, en un carrusel de historias y noticias más vertiginoso que la imaginación del más creativo de los ficcionistas. En cada ciudad, en cada aldea, en cada villorrio de los cinco continentes, miles de millones de lectores devoran cada día toneladas de diarios y revistas o permanecen extasiados ante los boletines radiales y televisivos para vivir la ingenua fantasía de que están informados de lo que todo lo que ocurre en el mundo. Pero se equivocan de medio a medio: están apenas viviendo una vana ilusión creada mediante artificios que dejarían avergonzado al más diestro de los prestidigitadores, afirma Marcelo Jelen en Traficantes de realidad. Periodista y columnista con larga experiencia en diarios y agencias internacionales, Jelen presenta una visión crítica de la prensa, como elemento fundamental en las estructuras del poder político y económico en el mundo contemporáneo. Un libro polémico pero de lectura imprescindible."
Ricardo Soca (La Página del Idioma Español, AFP)
"Traficantes de realidad es un libro valiente, sincero, que dice las cosas por su nombre. Contiene muchísima información, anécdotas algunas veces conocidas pero profundamente investigadas. También incluye datos absolutamente desconocidos, todo dentro de un análisis yo diría que hasta filosófico, pero no por eso pomposo, sobre lo que es el periodismo y su práctica."
Daniel Figares (Montevideo Comm)
"Traficantes de realidad demuestra de manera contundente que los periodistas apenas son capaces de dar una versión de la verdad, y que muchas veces llegan más tarde a ella que los ciudadanos. Debería ser texto de debate en facultades de comunicación, porque encierra las cualidades que deben conservar los periodistas como un tesoro: darse cuenta de que no sólo se trata de escribir lindo sino de ocultar lo menos posible y decir lo que se intenta tapar. Para lo demás, existen las gacetillas."
Javier Alfonso (Búsqueda)
"Un libro sobre la historia del periodismo que alumbra, con todos sus claroscuros, los por qué de los medios masivos tal como los conocemos hoy. Mucho más entretenido que 'La galaxia Gutenberg' de Mc Luhan y las disquisiciones semióticas de Ferdinad de Saussure juntas. La segunda estudiante de periodismo a la que se lo presté nunca me lo devolvió... Por eso no lo puedo considerar un libro imperdible."
Juan José "Rufo" Martínez, "Mundo Cañón" (Radio Futura)
25 noviembre 2008
Mala fe (de erratas)
Un mes atrás, El Observador publicó una nota titulada "Instalan Windows en laptops del Plan Ceibal y hay polémica", que luego fue levantada por Subrayado en Canal 10 (no pude conseguir el video, si alguien lo tiene se agradece).
Cualquiera que lea la nota encontrará frases como: "El gobierno incluirá en las computadoras del Plan Ceibal la posibilidad de instalar el programa Windows [...]" o "[...] en breve el gobierno adoptará la decisión de cargar las laptop con el programa más famoso de Microsoft". Dejando de lado que antes que un programa, Windows es un sistema operativo, cualquier hijo de vecino interpretaría que a partir de ahora las XO del Plan Ceibal van a venir con Windows ¿no? Lógicamente, esto generó la furia de todos los defensores del software libre ya que sería un enorme retroceso. Sí, dije sería, porque tanto el titular como la redacción de esa nota son extremadamente confusos y hasta erróneos.
En la misma se puede leer: "El presidente del LATU aseguró que aún así todas las laptop del Plan Ceibal seguirán con el programa Linux. 'Eso que quede claro', advirtió Brechner". Claro que eso es una línea, después de seis párrafos hablando de Windows (repitiendo la confusión de programa con sistema operativo). Convengamos en que es poco claro, por lo menos.
La verdad es esa y la confirmó el mismo Brechner en una entrevista realizada por El Espectador el 30 de octubre.
De hecho, también el portal 180 había desmentido la noticia el mismo 27 de octubre, pero a esa altura la bola de nieve ya se había formado.
A modo anecdótico -y para saciar la curiosidad de más de uno- el asunto con Windows es simplemente que, a partir de un acuerdo entre OLPC y Microsoft, las computadoras XO tienen la posibilidad (usando una tarjeta de memoria SD) de instalar un paquete que incluye Windows y un par de programas más a 3 dólares extra por máquina. Lo que hizo el LATU fue probar el producto y avisar que, si así se quiere, las máquinas pueden correr Windows (que por ejemplo, se usa para correr software específico para niños sordos que no está disponible aún para la interfaz Sugar). No sólo esto no afecta en nada el normal desarrollo del Plan Ceibal y su uso de software libre, sino que ni siquiera es una opción que ofrezca la organización OLPC, como ellos mismos aclaran (texto en inglés).
Volviendo al artículo, mete miedo la cantidad de errores, imprecisiones y uso de palabras al "tun-tun". Como no tiene firma, no sé quién es el responsable pero ni sabía mucho de lo que hablaba, ni se preocupó por que alguien que sepa lo leyera antes. Se mezcla programa y sistema operativo, se le llama "software de propiedad" al software propietario, "interface" en lugar de interfaz, que a su vez se confunde con sistema operativo y dice -vaya a saber uno en base a qué- que para instalar Linux hay que pagar una "licencia inicial".
Otro punto en contra es que trae a colación el enfrentamiento software libre - software propietario en base a una falsa oposición entre la opinión de Miguel Brechner y el Diputado Pablo Álvarez. Ojo que no digo que sus posiciones no sean opuestas, pero su inclusión en la nota es forzada.
Esa es la clave del asunto. Uruguay está pasando por un momento muy particular en lo que a tecnología respecta y el tema del software libre se ha instalado con muchísima fuerza, amenazando posiciones conquistadas por distintas empresas. Y -más importante aún- haciendo las veces de modelo para el resto del mundo en la adopción del software libre (con el mismo Plan Ceibal, sin ir más lejos).
En el parlamento está en estudio una ley que obliga al estado a usar software libre mientras que la AGESIC y la UDELAR recomiendan el uso de formatos abiertos en el Estado. En este año han visitado Uruguay Thomas Vinje (el abogado de la UE que le hizo un buraco de € 899.000.000 a Microsoft), el presidente de Linux International John Hall y el pionero y activista del software libre Richard Stallman, que a su paso dejó reuniones con Hyara Rodríguez (en calidad de Intendenta interina), María Simón, Daniel Martínez, Mónica Xavier y los legisladores de la Comisión Especial de Innovación, Investigación, Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, así como una charla en el Paraninfo de la Universidad de la República.
El camino está claro y hay actores amenazados. En el mundo de la computación hay una táctica muy usada -pero no por eso menos sucia- conocida como FUD (Fear, Uncertainty and Doubt: miedo, incertidumbre y duda). Básicamente, consiste en sembrar el terror en un intento de preservar el liderazgo o una posición poniendo en duda la posición contraria mediante falacias y sin argumentos reales. Para ir al grano, el rey del FUD es Microsoft.
Pero pará... acá esas cosas no pasan.
Bueno, sí pasan. En Uruguay, Microsoft ya demostró una influencia y presión muy grandes en el vergonzoso episodio donde UNIT votó de forma afirmativa la postulación del OOXML como formato estándar, cuando está plagado de fallas. Y quedamos pegados en todo el mundo como unos tercermundistas vendidos.
¿Entonces El Observador está haciéndole los deberes a Microsoft?
No, o al menos no existen elementos para decirlo (bueno, trabajan con varias de sus tecnologías, pero eso lo hace medio mundo). No es la intención acusar a nadie, pero sí invitar a abrir bien los ojos para que la prensa no le termine jugando el partido a determinados intereses. Para difundir información falsa no se necesita sobornar a nadie: basta con armar un cuentito verosímil y esperar que el rumor se disperse.
Así trabaja el FUD y genera exactamente lo que pasó en este caso; personas que dicen "el Plan Ceibal me gustaba hasta que escuché esto", otros que quieren armar quilombo, mandar cartas o juntar firmas o enfrentamientos entre gente que está fundamentalmente de acuerdo. Pero sobre todo se instala un tema que antes no existía: se convierte algo tan aceptado como el sistema operativo de las XO en un "problema" a discutir. Hace un mes nadie tenía dudas, ni incertidumbre ni miedo. Ahora sí.
24 noviembre 2008
El primer error de Barack Obama
En materia internacional, uno de los mayores desafíos para Barack Obama será la conflictiva situación en Medio Oriente y sus inmediaciones. Allí se mezcla todo: las relaciones entre Israel y los palestinos, las guerras en Irak y Afganistán, el polvorín de Pakistán, las pretensiones nucleares de Irán, Al Qaeda, el petróleo y numerosos etcéteras.
Respecto a esta situación, el electo presidente parece encaminarse a cometer su primer error, al designar a Hillary Clinton como titular de la Secretaría de Estado, o sea, de la Cancillería estadounidense. La esposa del pícaro Bill ha manifestado reiteradamente sus preferencias por Israel, y fue la candidata presidencial de los grupos de presión proisraelíes que actúan en su país. No tiene, entonces, las necesarias ponderación, neutralidad e imparcialidad que se requieren para afrontar la delicada situación en esa peligrosa zona del mundo.
En varias ocasiones echó la culpa a los palestinos de todo lo malo que allí ocurre, demandó mano dura con ellos y absolvió a Israel de toda responsabilidad.
Con seguridad es difícil, en Estados Unidos, elegir un jefe o una jefa de la diplomacia que reúna cabalmente las condiciones para lidiar con los problemas de Medio Oriente, pero es un error garrafal nombrar a alguien que no expresa matiz de algún tipo, para quien todo es blanco o negro y que apoya incondicionalmente a una de las partes.
Surge una pregunta: ¿Obama estará pagando el precio que le impusieron los intereses proisraelíes para no manifestarse contra su candidatura? De ser así, no sólo estaría cometiendo su primer error, sino también provocando la primera decepción.
23 noviembre 2008
La ley y la moral
Publicado en El País
23.11.08
Por Julio María Sanguinetti
El partido de gobierno nos ha sumergido en su propia interna a propósito del tema de la despenalización del aborto. Los legisladores frentistas empujaron una ley sabiendo que el Presidente la vetaría. Como se esperaba, no hubo votos para levantar el veto y aquí no ha pasado nada. Mientras tanto se vivió un lamentable circo mediático, con una exacerbación de sentimientos que impidió el debate serio que nos impone lo sensible del tema. Hasta el Arzobispo de Montevideo, que tiene todo el derecho a sostener lo que su conciencia le dicte, se sintió autorizado -además de opinar- a amenazar a legisladores con la temida excomunión, agrediendo la independencia de juicio de un representante del pueblo, al cual el sistema democrático ha tratado de preservar de toda presión para que actúe sin temores, conforme a su criterio.
Ante todo, reconozcamos que enfrentamos un fracaso de nuestra educación sexual y prevención sanitaria. Si aquella fuera suficiente y los medios anticonceptivos estuvieran a disposición, especialmente de las adolescentes, el aborto sería una práctica en retroceso, como ocurre en el mundo occidental. Desgraciadamente, en los últimos años, nos llega del exterior un retrógrado fundamentalismo religioso, que ha reinstalado la idea de la procreación a todo trance, de la condenación del placer sexual y un terrorismo sancionatorio sobre cualquier tipo de interrupción del embarazo, que ha inhibido la expansión de los métodos anticonceptivos modernos y, naturalmente, la realización de aquellos abortos que la ley autoriza.
El segundo fracaso es jurídico. En nuestro país, la ley de 1938 habilita a realizar un aborto, sin sanción para la mujer que lo desee, dentro de las primeras doce semanas de gestación, por una razón de honor familiar, de violación, de riesgo grave de su salud y aun de "angustia económica". O sea que se le da al Juez un amplio margen de acción, pero que en los hechos no se usa. La mujer sumergida en la angustiosa situación de sentirse obligada a abortar, difícilmente contrate un abogado, ventile el asunto en un Juzgado para lograr una autorización y luego salga a buscar un médico que esté dispuesto a practicar la intervención. Esto se ha resuelto de un modo práctico en países como España, Italia y Francia, que cultivan nuestros mismos valores morales y no sólo han despenalizado la situación sino que han instrumentado, con éxito, la atención a la mujer, logrando que los abortos disminuyan y que, cuando ocurren, no generen los riesgos enormes que la clandestinidad impone. Estos peligros no se pueden ignorar y suponen una discriminación social muy triste, porque es bien sabido que son mujeres jóvenes, pobres y de baja educación, las que terminan siendo víctimas de procedimientos inseguros.
Pasando al tema de fondo, digamos que nadie en su sano juicio puede ser entusiasta del aborto. Él siempre es un fracaso, un dolor, una situación extrema de tensión que asume una mujer ante un compelimiento moral que siente insuperable. Ellas le llevan a interrumpir un embarazo que evidentemente no deseó, o que siente penoso para su propia vida y la de su futuro hijo. ¿Se cree que el Estado tiene el derecho de imponerle a la mujer la obligación de tener un hijo que no quiere y cuya existencia puede significar un tormento para ambos? Realmente, ¿alguien desea criminalizar y llevar a la cárcel a una mujer que ha llegado a esa situación por las razones que hablamos?
Se insiste en la idea que se trata de segar una vida. No se puede sostenerlo ni jurídica ni científicamente: estamos ante una potencialidad de vida, pero no ante la existencia de una persona, que sólo será considerada tal cuando alcance la madurez mínima para subsistir. También hay un organismo vivo en un óvulo fecundado in vitro por un espermatozoide, pero no tenemos una persona.
El pensamiento moral ha avanzado mucho. Teólogos cristianos, protestantes, consideran el nacimiento como un "umbral decisivo" de la vida y no como un mero accidente en una vida ya existente. Moralistas musulmanes sustentan criterio parecido. Y lo mismo ocurre en el derecho, que sigue considerando que un "ser humano" es "persona" cuando nace, del mismo modo que en términos generales se ha generalizado el concepto de no penalizar a la mujer que consiente un aborto.
Aún la siempre invocada Convención Interamericana de Derechos Humanos, establece la protección "en general", de la vida, desde la concepción hasta la muerte, porque no puede decir "absolutamente" ya que toda legislación establece excepciones al derecho a la vida, como es la legítima defensa o justamente, en ciertos casos, el aborto consentido.
En el mundo entero, la moral laica, liberal, ha ido superando a la vieja moral emanada de concepciones religiosas. Esa moral es la que liberó a la mujer de las condenas que éstas le impusieron por siglos. Es la que permitió reconocer el derecho de investigar la paternidad de un hijo y darle a la filiación natural la misma protección que a los hijos de matrimonio legítimo, o aun la facultad de disolver el vínculo mediante el divorcio, que tantos encendidos debates produjera en el país hace cien años.
La moral laica no preserva derechos hacia el más allá, pretende que en esta vida terrena -la única a la que nuestra razón puede tener acceso- los seres humanos seamos los más libres y felices que podamos.
En esa dimensión la maternidad no puede ser nunca un acto de resignación sino solamente el resultado del deseo libremente expresado, del amor y la voluntad. Una maternidad no querida es un sufrimiento doble que el Estado no puede imponer, invadiendo la conciencia de una mujer. Mujer que, si no desea abortar, nunca será obligada a ello, porque no hay ley que imponga tamaña barbaridad.
Todo lo cual nos hubiera gustado discutir libre y seriamente, sin agravios para nadie. Porque los liberales no somos aspirantes a genocidas ni los católicos cómplices de las clínicas clandestinas de abortos.
21 noviembre 2008
La gran estafa
Publicado en la diaria
21.11.08
Por Marcelo Jelen
Sí, es cierto. El presidente Tabaré Vázquez nunca ocultó su desacuerdo con la despenalización del aborto. Pero evitó informar antes de las elecciones sobre su intención de vetar una ley que la consagrara. Un mes y medio después de asumir, el 14 de abril de 2005, anunció su plan tras almorzar con monseñor Nicolás Cotugno.
Sí, es cierto que la ministra de Salud, María Julia Muñoz, siempre alardeó de su veneración hacia el presidente Vázquez. Sin embargo, hace dos años opinaba que el problema del aborto debía resolverse a través de una consulta popular. "Todo el país debe expresarse, no a través de los representantes sino en forma directa por parte de todos los ciudadanos", dijo entonces. La única posibilidad de lograrlo era promulgando la ley. Y ella, al final, firmó el veto.
Sí, es cierto: la interrupción voluntaria del embarazo es una cuestión de conciencia. Corresponde a cada mujer, llegado el caso, tomar la decisión. La despenalización del aborto no lo es: se trata de un asunto político. ¿Qué puede serlo más que la usurpación del cuerpo femenino por parte de médicos que lucran, policías que arrestan, fiscales que acusan, jueces que condenan y legisladores y ministros que se lavan las manos? Así lo entiende el Partido Socialista, que rechaza la ley vigente al menos desde su aprobación en los años 30. ¿Ese partido tomará alguna medida disciplinaria contra su afiliado Tabaré Vázquez? ¿O apenas emitirá una declaración para rezongarlo?
No, no es cierto que los ministros deban limitarse a decir amén a lo que predica el Presidente de la República. La Sección IX de la Constitución describe un gabinete que funciona como un directorio colegiado. Cualquier miembro del Consejo de Ministros puede, incluso, convocarlo para solicitar que se revoque una decisión presidencial por mayoría simple de votos de los presentes, según los artículos 161 y 165.
No es cierto, por lo tanto, que la decisión final correspondía a un solitario jefe de gobierno. Esa percepción se debe más al estilo de liderazgo de Vázquez y sus antecesores que a una realidad institucional. El reglamento interno del Consejo, vigente desde 1967, les da a los ministros 24 horas de plazo tras recibir el texto de una resolución del Poder Ejecutivo para convocar el cuerpo y proponer su rechazo. Marina Arismendi, José Bayardi y Daisy Tourné, por mencionar sólo a tres, no lo citaron porque no quisieron o, lo que sería igual de grave, porque ignoraban esa posibilidad.
No, no es cierto que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva fuera una cuestión de principios para los ministros que decían apoyarla. Porque esos principios cesaron ante la presencia soberana del caudillo. Porque debieron haber apelado a todos los recursos que estuvieran a su alcance para sostenerlos y no lo hicieron. Porque todavía siguen al frente de sus carteras. Y porque algunos de ellos, además, adhieren a la reelección del presidente Vázquez, reelección que prolongaría cuatro años más una aberración legal.
No, no es cierto que el oficialismo pagará un costo político bajísimo por hacer la del avestruz con sus pequeños engaños, sus omisiones y sus desinteligencias en materia de salud sexual y reproductiva. En octubre próximo, muchos votantes contrarrestarán esta claudicación monstruosa poniendo en el otro plato de la balanza la reforma fiscal, la del mutualismo, los consejos de salarios, la asistencia económica a los pobres y otros avances de este periodo. Tal vez disculpen a la gran mayoría de los legisladores del Frente Amplio porque los avasalló el líder supremo. O quizás les aterre la eventualidad de una alternativa peor.
Pero no deben ser pocos aquellos para quienes el derecho de las mujeres a decidir y a que se garantice su vida, su salud, su bienestar y su dignidad es algo básico, crucial. ¿Acaso el Frente Amplio se comió el verso conservador de que la despenalización es un berretín de una minoría pequeño burguesa? ¿Está tan seguro del triunfo, a pesar de las encuestas y de las agrias disputas internas? ¿Puede contar con la fidelidad de sus votantes si ellos no pueden confiar en él?
El oficialismo olvida que la misma renovación biológica del electorado que lo llevó al poder podría aniquilarlo. Con los años, muchas uruguayas, una o dos por hora, sufrirán la clandestinidad, el riesgo de muerte, de lesiones y de esterilidad y el maltrato, como consecuencia del capricho de un hombre y de la inconsistencia de su partido. Decenas, tal vez cientos de miles de mujeres responsabilizarán de ese sufrimiento a Vázquez y al Frente Amplio, y también lo harán quienes se solidaricen con ellas. Es probable que eso sea lo que quede impreso en los libros de historia y en la memoria de la ciudadanía: un gobierno que tomó algunas medidas progresistas mientras dejaba incólume una ley perversa, sobreviviente desde la dictadura de Gabriel Terra.
La doble moral católica
Por Flora Tristán
Las cifras son por demás elocuentes. Más del 60% de los uruguayos apoya la despenalización del aborto. La conclusión es evidente: la mayoría de la población está en contra del veto presidencial. Tan evidente, que es el argumento de cabecera de la mayoría de los análisis que están circulando sobre este tema.
Sin embargo, casi un 40% de los uruguayos está en contra del aborto y aprueba la decisión de Tabaré Vázquez. Más allá de la ceguera de la mayoría de los analistas, un 40% es un porcentaje para nada despreciable. Tanto, que mientras los frenteamplistas siguen lamiendo sus heridas, Lacalle salió a respaldar al presidente en una actitud que no tiene nada de casual. Por el contrario, es una reacción oportuna ante una realidad bastante obvia: sus votantes están mirando con demasiado cariño a Tabaré Vázquez.
¿Por qué Vázquez debería preocuparse por responder a las demandas de los uruguayos más liberales que desconfían de su estilo de monje pacato, cuando puede guiñarle el ojo a otros potenciales votantes como los uruguayos conservadores? Y además, gracias a la oposición a la mayoría de los legisladores de su partido se transforma en un mártir devenido en santo. Evidentemente Dios lo iluminó.
Otra limitante que se observa en la mayoría de las notas que circulan sobre el veto presidencial es el tratamiento de la decisión de Vázquez desde el punto de vista moral. Qué el presidente será masón, pero también es católico. Que la esposa es una ferviente practicante católica, lo mismo que el hijo seminarista que también es doctor y masón. Y así sigue toda una serie de argumentos que para el 60% de los uruguayos son críticas durísimas, mientras que el 40% restante las recibe como justificaciones de la moral intachable de nuestro presidente, el doctor.
Nos estamos olvidando que el presidente Vázquez ha sido infiel a su piadosa esposa. Desde una concepción liberal, la infidelidad en general no es cuestionable. Tampoco se la discute desde la moral conservadora, dado que el infiel es el hombre. Por el contrario, más bien se la justifica con una cierta complicidad de género. Mientras, a la mujer del infiel, la “pobre” Tota, se la compadece.
La ideología católica, sin embargo, castiga la infidelidad. No sé cuántos padrenuestros deberán rezar diariamente el presidente y su señora esposa para que Dios lo perdone. Lo que es el perdón de Cotugno, sólo le costó el veto a la despenalización del aborto.
Mientras la Iglesia Católica hace la vista gorda sobre las intimidades presidenciales, se da el lujo de coaccionar a los legisladores con la amenaza de la excomunión. Todos sabemos que Dios borra con el codo lo que escribió con la mano.
En consonancia, la devota pareja presidencial no tiene ningún reparo en usar los poderes del estado democrático para imponer la moral católica.
¿Por qué a la mujer públicamente humillada se la santifica? ¿Por qué nadie cuestiona el maltrato del presidente a su esposa? ¿Acaso el masoquismo es una virtud en una Primera Dama? ¿Por qué todos miran para otro lado a la hora de cuestionar la doble moral presidencial? Claro, la esposa devota y tolerante, la que se deja humillar, la pobre cornuda, es “flor de mina”, y el Taba es “hombre” y además es “humano”. ¿Por qué nadie cuestiona el modelo de mujer que impone María Auxiliadora y desde el cuál se justifica la penalización del aborto?
¿Será que la hipocresía no es patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica y del Presidente?
20 noviembre 2008
Manual (con los ojos en la nuca) para entender un veto
Tabaré Vázquez tiene en su haber tres características que, para bien o para mal, seguramente lo harán entrar en los libros de historia. Es el primer socialista de la historia uruguaya en convertirse en presidente, es masón¹ y además, por diferentes proximidades afectivas y familiares, es un hombre inclinado al catolicismo más ortodoxo.
El reciente y más que anunciado veto presidencial no sorprendió a nadie, aunque indignó e irritó a buena parte de los parlamentarios, a las organizaciones que buscan regular la práctica del aborto y al 63% de la población que manifestó públicamente estar a favor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva.
Para entender mejor este veto -y algunas posturas de la “izquierda”-, se hace imprescindible rascar un poco en las creencias religiosas y filosóficas de otros integrantes del partido de gobierno y en particular, del presidente Vázquez.
La senadora Margarita Percovich (Vertiente Artiguista) tiene una formación católica desde niña y es graduada en filosofía con los jesuitas, en lo que después se convirtió en la actual Universidad Católica del Uruguay (UCUDAL). Eso no impidió que durante la anterior legislatura (en la época del divertido gobierno de Jorge Batlle) y en la actual, votara a favor de la ley que, entre otras cosas, “legaliza” la interrupción del embarazo bajo determinadas condiciones antes de las primeras 12 semanas. Percovich, como otros legisladores de “izquierda”, cree que la opinión del presidente y su familia -casi todos fervientes católicos- no debería influir en las decisiones de un Estado laico desde hace más de 90 años. Incluso, al igual que varios de sus colegas parlamentarios, la senadora se manifestó a favor de un plebiscito popular en el cual la ciudadanía laude definitivamente este tema, que contiene aristas muy complejas.
Ahora bien, no es muy difícil entender las razones que llevaron a Vázquez al veto tan anunciado desde su “almuerzo” en abril de 2005 con el monseñor Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo.
Dentro la masonería, el presidente Vázquez sería apenas un grado 3, un recién llegado en términos de la logia en eterna enemistad con la Iglesia Católica. Pero su esposa, María Auxiliadora Delgado y dos de sus hijos son católicos casi ortodoxos. Sin ir más lejos, Alvaro Vázquez -su hijo mayor y también médico-, fue seminarista.
Esa influencia familiar, sumada a su pertenencia a la masonería, lo llevó a un sincretismo difícil de entender. “La adolescencia en permanente contacto con los salesianos pareció marcar al líder de la izquierda desde el punto de vista social. No por casualidad uno de los primeros convenios que hizo Vázquez desde la Intendencia de Montevideo fue con el Movimiento Tacurú, una escuela de oficios impulsada por el padre Mateo Méndez, también salesiano” ². Hoy, el padre Méndez es el director del Instituto de Rehabilitación Juvenil (INTERJ) del Instituto del Niño y del Adolescente (INAU).
En 1991, cuando era intendente de Montevideo, Tabaré Vázquez se reunió en Roma con el Papa. “Pocas veces he sentido un impacto tan fuerte como cuando estuve en presencia del papa Juan Pablo II”, dijo en aquel entonces en una entrevista concedida a Canal 10.
Tras la muerte de Juan Pablo II en abril de 2005, los presidentes George W. Bush y Luis Inacio “Lula” Da Silva –ambos a cargo de dos de los 10 países más grandes del mundo- se hicieron un hueco en sus apretadas agendas para acudir a las primeras exequias de un pontífice católico en 27 años. Vázquez, el presidente del nonagésimo país más grande, optó por enviar a su esposa en su lugar. María Auxiliadora regresó exultante del Vaticano e hizo rimbombantes anuncios de la ayuda que la Iglesia brindaría al Plan de Emergencia (PANES), el buque insignia en los inicios de este gobierno. Una ayuda que, como es notorio, nunca llegó.
El Papa Juan Pablo II visitó Uruguay en dos oportunidades: primero en abril de 1987 y luego en mayo del año siguiente. De su primera visita a Montevideo quedó como recuerdo la gigantesca cruz emplazada frente a Tres Cruces, la principal terminal de ómnibus del país. En aquella oportunidad, fueron el Opus Dei y otros sectores conservadores de la Iglesia quienes gestionaron ante el entonces presidente Julio María Sanguinetti, la instalación de la cruz en pleno Bulevar Artigas, de manera que pudiera verse desde la sede presidencial del Edificio Libertad, distante más de 20 cuadras. Catorce años después, la Iglesia instaló una estatua de Juan Pablo II en la entrada de la llamada Iglesia de Nuestro Señor Resucitado, construida en el mismo terreno de la terminal de Tres Cruces. Una vez fallecido el pontífice -y a iniciativa del diputado herrerista Gustavo Borsari- se solicitó que este monumento fuera trasladado junto a la gran cruz.
En abril de 2005, Cotugno y Vázquez almorzaron juntos. Allí analizaron dos temas: el traslado de la estatua junto a la cruz, lo cual se hizo con una celeridad pasmosa gracias a la Junta Departamental de Montevideo y principalmente, a los legisladores que aprobaron el proyecto de ley que lo declaraba “de interés nacional”. El otro tema fue el veto en caso que se aprobara el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva.
A la salida de ese almuerzo, Vázquez fue rodeado por un enjambre de periodistas ansiosos por conocer lo conversado con Cotugno. Sin muchos rodeos, el presidente anunció que vetaría cualquier intento por despenalizar el aborto. Cuando fue consultado sobre la posibilidad de plebiscitar este tema el mandatario contestó: “Es un tema que depende de la ciudadanía y no mío”. Dicho en criollo, tiró la pelota para adelante.
A esa altura ya no era un secreto que los consejos de la esposa de Vázquez no habían caído en saco roto, para beneplácito de una Iglesia que siempre ha tenido buenas relaciones con otros partidos políticos, pero que estaba en ascuas sobre cómo sería su relacionamiento con un gobierno progresista.
Luego de aquel polémico almuerzo, el presidente -masón³ y a su vez buen amigo del catolicismo- aclaró que era necesario hacer hincapié en la educación y la prevención, además de “darle a la población todas las herramientas para que pueda tener calidad de vida y para que se pueda defender la vida en todas sus manifestaciones”. Y en eso está, aunque desde una óptica médica, masónica y cuasi católica bastante difícil de entender.
¹ La pertenencia del presidente a la masonería, jamás desmentida por el propio mandatario, aparece en la biografía Tabaré Vázquez. Misterios de un liderazgo que cambió la historia, escrita por los periodistas Edison Lanza y Ernesto Tulbovitz. Editorial Al Cierre, Montevideo, 2004.
² Ídem anterior
³ Hace pocos días, el líder y senador del MPP, José Mujica, dijo que las mayorías que posee su sector, junto con los comunistas, son “relativas” para definir su posible candidatura a la Presidencia, porque “en este país casi todos los presidentes fueron doctores o masones”.
18 noviembre 2008
Hagámonos odiar
Hay demasiado consenso en este blog. Es muy extraño pero todos tiran para el mismo lado con el tema del aborto y el veto presidencial. Todo muy correcto pero se necesita molestar un poco. No es que vaya a llevar la contra pero sí voy a decir un par de cosas que espero que les rompan bien las pelotas.
Cuando veo una situación desgraciada como la actual, suelo utilizar el sencillo método de comparar a nuestro país con otras sociedades para ver qué tan particulares somos. Y en el tema de mezclar vetos con abortos al parecer no estamos solos. No sé si me deja más tranquilo saber que en países teóricamente más avanzados, y en la práctica receptores de compatriotas descontentos con Uruguay, pasen cosas similares. Me hace sentir menos patético pero al mismo tiempo tengo la sensación de que no hay dónde mierda rajar. El hecho es que para poner un ejemplo, podemos recordar la decisión del senado de los Estados Unidos en 1996 de prohibir el aborto por nacimiento parcial con 63 votos a favor contra 34, que fue vetada por el entonces Presidente Clinton.
No es necesario decir que NOW, Planned Parenthood y el resto de las feministas no parecen haber considerado que esto fuera una acción digna de un dictador de una republiqueta bananera, por más que el senado y la abrumadora mayoría del pueblo estadounidense esté en contra de la legalidad de dicho procedimiento. Tampoco es necesario decir que la Iglesia Católica en ese momento si consideró que el veto era reprobable. No es necesario decirlo, pero igual lo digo porque me da la gana. Tampoco es necesario decir que no se puede esperar mucho más de quienes un año antes organizaron una conferencia en un país donde el gobierno decide que las mujeres pueden tener un solo hijo y las somete en algunos casos a abortos forzados. Aparentemente no ven esto como un atropello al derecho de las mujeres de hacer lo que deseen con su cuerpo, y si lo ven así no es motivo de mucha queja que digamos. Y mucho menos es necesario decir que tampoco se debe esperar nada del otro lado, como si tuvieran en su historial una pasión inquebrantable por la democracia y por la toma de decisiones gubernamentales basadas siempre en la voluntad popular.
No es necesario pero lo digo porque se me cantan las bolas, y porque es bien ilustrativo de la perdida de la racionalidad en nuestra política posmoderna. Esto nos muestra a las claras el carácter tribal de los conflictos culturales de nuestra época, donde a nadie, desde ningún lado, se le ocurre pensar que la solidez de criterio, la objetividad, y la frialdad para evaluar situaciones similares como merecedoras de medidas similares y equilibradas sea un valor. Algo que destacar en personas y grupos que anteponen el interés general por encima de su (generalmente pedorra) opinión personal. Que dicho sea de paso, en mi caso, es que una mujer es dueña de su cuerpo en cualquier momento, y ese derecho no se lo saca ni un presidente, ni noventa y nueve diputados, ni dos millones de personas en un plebiscito.
Pero no. La manito naranja, el rosario, el slogan, el griterío, el disfraz de monja, el rezo del Ave María en la puerta del parlamento, la puteada, el happening… Y Habermas, Rawls y algún que otro salame pidiendo racionalidad en una época en la que lo único que falta es bailar un haka antes de hacer una manifestación.
¿Y que pasa tanto acá como en el resto del mundo? ¿Se busca el diálogo? ¿Se busca una solución común que quizás no deje totalmente insatisfecho a nadie pero parcialmente satisfechos a todos? Algo como que el estado se desinterese totalmente del tema, cosa de que la mujer sea dueña de su cuerpo y las que tengan problemas económicos reciban ayuda en una situación tan complicada como la de tener que abortar de parte de ONG´s que estén financiadas por los que se sienten más sensibles a su situación (si acá el 63% pone diez mangos por mes sobra la guita, por ejemplo). O algún que otro proyecto que reconozca que la sociedad está dividida con RAZÓN, porque los dos lados tienen argumentos sumamente sólidos para justificar su posición. Pero no, ni en pedo. O se prohíbe totalmente, o aborto libre y gratuito. A la lucha por meter mi versión de la ley in your face. Y bueno. Vayan a luchar, pero vayan sabiendo que en la lucha se puede perder.
Y ustedes perdieron. Les vetaron la ley. Y ahora se joden. “¡Vetó la ley! ¡Tabaré es un intolerante totalitario!” ¿ Y recién se dan cuenta? ¿Ahora saltan? ¿Tenía que pasar esto para darse cuenta de que entre Tabaré y Khamenei hay solo una diferencia de grado? ¿Acaso no pasaron suficientes cosas como para haberse dado cuenta de eso antes? ¿Es esto particularmente lo que les molesta del gobierno como para no votarlo más? ¡Bien, eh! Les prohíben fumar y se calientan pero bueno…"peor es la derecha". Les prohíben chupar y “que cagada, pero peor es la derecha”. Les prohíben las drogas y ni se inmutan. Les meten la mano en el bolsillo para financiar deudas de la oligarquía rural y “pensar que hace años pedíamos reforma agraria…pero hay que darle para adelante porque la alternativa son los blancos”. Van a hacer el desastre de meterle guita al agujero sin fondo del CASMU, cosa que el mismo Jorge Bermúdez está diciendo en este momento en la televisión que es algo lamentable, y ustedes ni se enteran. Emiten bonos de deuda pateando el problema para nuestros nietos. Les firman OTRO convenio a ADEOM. Aumentan la burocracia metiendo miles de empleados públicos más. Destruyen la educación sin tener una puta idea y regalando su gobierno a los pithecantropus que la manejan, que no paran de decir imbecilidades una y otra vez. Se pelean con Argentina, Brasil mira para otro lado, le dicen que no a los yanquis, y al final parece que la estrategia de inserción internacional la tienen armada con Palau y Malawi. Por primera vez en la historia del país se privatiza una empresa pública que sigue siendo una mierda, ni siquiera paga la nafta y a la que como somos socios, le tenemos que seguir metiendo guita. Hacen un tinglado conventillero metiendo al país entero en un debate estúpido mientras la economía del mundo se cae a pedazos y estamos con el culo a dos manos esperando que no nos pegue como nos pegó la última porque no pueden arreglar una puta fórmula presidencial. Hacen todo eso. Hacen mucho más. Y ustedes se calientan. ¿Cómo no se van a calentar? No son ningunos nabos. Pero meten sus putos peros y los van a votar de vuelta, porque claro, ¡la alternativa es la derecha! Ahora, les vetan la despenalización del aborto y “Tu veto te costó mi voto”.
Jódanse. Jódanse y jódanse. Jódanse treinta y siete mil veces recontra bien jodidos ¿Y saben por que? Porque ya vienen jodiéndonos a todos, incluidos ustedes mismos, hace bastante, y tenía que llegar la puta hora en que se quemaran los que juegan con fuego. En vez de enfriar la cabeza fueron al todo o nada y se quedaron sin nada. Y después de bancar a estos mafras durante todo este tiempo ahora se hacen los héroes luchadores por la libertad. Este enfermo les dijo que iba a tener dos biblias: la constitución y el programa del Frente. Les pareció bárbaro. Y ahora les utilizó una, y encima se las uti