Website Ribbon Cursos para/lelos: febrero 2007

28 febrero 2007

And the Oscar goes to Vilma Picapiedras

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A pedido de Nicolás.

Con motivo de la entrega de los premios Oscar, Canal 4 y Moviecenter decidieron unir fuerzas y congregar a unas 600 personas para disfrutar de la emisión televisiva en directo en la sala de teatro del complejo. Desde el arranque no se entendió por qué teniendo 10 salas con sendas pantallas, se eligió la única sala que no la tiene y en la que encima metieron un videowall donde cada pixel tenía el tamaño de una baldosa. Si la ceremonia en el Kodak Theatre fue un embole de casta mayor, no me quiero imaginar lo que fue verla desde el Movicenter. Pero lo verdaderamente interesante de todo este asunto no fue el corolario sino la previa, que no hizo más que confirmar la escasez de ingenio made in Uruguay. Alguien pensó que era una excelente idea reunir a toda la pretendida farándula vernácula en una suerte de imitación de la famosa alfombra roja hollywoodense, instándolos incluso a vestirse acorde a las circunstancias. Teniendo a dos monstruos faranduleros como países vecinos, el jet set nacional tiene tanto glamour como la Comisión de Fomento de Tiatucura. Como si semejante payasada no fuera suficiente, la conducción de ese segmento estuvo a cargo de Sara Perrone y Clara Berenbau; Perrone llegó a presentar al informativista Daniel Castro como "un referente del periodismo", como si la profesión consistiera únicamente en leer un telepromter de lunes a viernes y Clarita no hacía otra cosa que repetir "glamour, glamour" como si fuera la versión local de Roberto Giordano. Cosas que pasan.
La cuestión es que, mientras el evento fue ignorado olímpicamente por el resto de los diarios, El Observador y su portal Observa le dedicaron alguna que otra línea. Quizás el hecho de que la actual encargada de prensa de la Sala/Teatro Movicenter sea una ex editora del suplemento O2 tenga algo que ver, pero son conjeturas personales, no me hagan demasiado caso. La sección de espectáculos de la edición impresa publicó una nota resaltando algunas diferencias entre ambas ceremonias, que tiene algunos pasajes muy mala leche que son bienvenidos después de leer tanta prensa complaciente. A la ex movilera de Omar Gutiérrez y actual conductora de "A cara pintada", le da sin piedad: "La influencia carnavalera se vio reflejada en el brillante conjunto de Karina Vignola. La corona plateada y los guantes negros la hicieron la reina de la comparsa". Otro tanto con Soledad Bauzá, a la que descarta como periodista y presenta como cantante de jazz, además de notar que el diseño de su vestido "dejaba demasiada piel a la vista".
En el caso de Observa, su propuesta consistió en la habilitación de uno de sus blogs, para lavarse convenientemente las manos y que fueran los lectores los que pegaran los palos:




La inmensa mayoría de los comentarios coincide en señalar lo "patético", "lamentable" y "mediocre" del evento, que un lector supo equipararlo con acierto a "ponerse las canilleras y los botines para ver la final del Mundial desde el sillón del living". Las palmas de las críticas se las llevan el habitual peinado de Samantha Navarro (rebautizada por un lector como Bob Patiño) y los atuendos de Karina Vignola (no Carina Vignolo), Sara Perrone y nuestra fiel seguidora Soledad Bauzá, a quien un par de lectoras le dan abiertamente con un caño:
"(..) La peor sin dudas es esta chica Soledad Bauzá (muy vulgar su vestidito rojo) y su pelo... bueno, es evidente que no pasó por la peluquería (...)"
"(..) A Vignola, Mariana Teba, Mariana Santos, Sara Perrone y esta chica desnudista... las vistió el enemigo. El hecho de hacer un acontecimiento mediocre, no implica ser o vestir de la misma manera, es solo un tema de criterio... Prefiero mirar el cuadro de mi comedor... Esperemos que de los errores se aprenda... y de la verguenza (sic) tambien!!!"
Para consuelo de Bauzá, tan afecta a googlear su nombre día por medio y a contactar bloggers vía mail para recabar datos sobre sus identidades, ambas comentaristas le ahorran trabajo publicando su número de cédula. Los que conocemos un poco la cuestión, estamos al tanto de las consecuencias de semejante afrenta a su persona. Como corresponde, su respuesta no se hizo esperar:
"lo lamentable es el tenor agresivo y que infiere una grave y colectiva tendencia a la represión sexual y a la envidia de varios de los comentarios en esta sección que se presumen provenientes de mujeres insastisfechas y belicosas. una cosa es opinar sobre un vestido o un look o un estilo mediático y otra insultar. un vestido puede ser sexy o lindo o feo. eso no da pie a descalificar a su portador/a. en cuanto a Samantha Navarro, es la diosa del rock, y su pelo la distingue. es un símbolo de libertad, de asumir los rulos y desafiar al sistema que obliga a ser lacia y comedida. ¿qué quieren las lectoras reprimidas, de apellidos chetos y presunto buen peinado, que se rape? que use peluca? que se planche esa cascada maravillosa? tienen idea quién es SAMANTHA NAVARRO? una señora artista que no las necesita. en cuanto a mi vestido, a mucho orgullo me viste Tits y si es sexy, me lo banco. como me banco mis 33 años. mi juventud y mis ganas de no taparme porque no tengo porqué ya tendré tiempo
Sin mencionar ese extraño enaltecimiento del talento artístico de Samantha Navarro (una autora cuya obra es el equivalente musical a agarrarse los huevos con una puerta) pasaré a la cuestión que provocó, en parte, la redacción de este texto. Aburre un poco ver que Bauzá recurre siempre al bajo método de atribur las críticas que recibe a dos invariables argumentos, muy de moda últimamente: la envidia y los problemas sexuales que pueda padecer el/la autor/a. No importa si la crítica es hacia el atuendo, el peinado, los dientes o la columna de Caras y Caretas. Si proviene de una mujer, seguramente sea "insatisfecha" y "belicosa" (y en el caso de las lectoras de Observa, "reprimidas de apellidos chetos"¿Prejuiciosa quién?). Si se es hombre, seguramente se trate de un onanista con problemas de eyaculación precoz, que descarga en los comentarios su frustración por no poder alcanzarla. Se complica discutir con gente así. Pero hay un par de comentarios posteriores que van a por más, aunque SB aun no se haya dignado a contestarles:
"Soledad agradecé que por lo menos te nominaron para algo y te hiciste más pública, porque de tu banda de jazz no se acuerda nadie y en canal 5 solo te ve tu abuela. Además, para trabajar en televisión sos malísima escribiendo. No sabés que después de un punto, la oración se empieza con mayúscula. Tenés 33 años como Cristo, pero con ese vestido te crucificaste sola"

"Para Bauzá: En primer lugar, no te hagas la culta y arranca a escribir en Freeway; lo de hacerse la multiloca no va en todos los ámbitos. Mujeres instatisfechas??? Yo no sé de donde tu inferís eso, lo que si esta claro que tu pareces insatisfecha porque -de no ser así- no entiendo el porqué de ponerse ese “trapo desgarrado” que conseguiste por canje con TITS. Y perdón...tu a tu cuerpo lo denominas sexy??, sos un fosforito linda; yo que vos consigo otro canje y me pongo algo adelante y atrás. Chausito, y te estoy leyendo (escuchando no porque, para serte honesta, no podes cantar ni el 5 de oro); eso sí...siempre y cuando tengas un buen editor que te corrija las catastróficas faltas de ortografía que evidencian bajo coeficiente intelectual"
Y por supuesto, la respuesta de la autora del desencadenante de todo este folletín, que por ahora es el último comentario publicado:
"Bueno parece que la chiquita Soledad se enfurecio con mi comentario. Realmente tu vestido y tu look me parece espantoso y no por eso soy insatisfecha o belicosa. Un vestido puede ser lindo o feo o sexy o lo que quieras pero uno es el que lo eligue. Con respecto a quien es y que hace Samantha Navarro no me interesa en absoluto y no tiene nada que ver con el hecho de que ni se peino para ir supuestamente a un evento. Y por si no te enteraste aca estamos opinando del vestuario de los que asistieron a este evento de cuarta, no nos interesa si son buenos o malos , si tocan el clarinete o el violin. Sabes porque???...porque ese no es el tema que se esta tratando....!!! Los calificativos de: represion sexual, envidia y demas denotan que no solo no entendes nada de moda sino tampoco de la vida querida. Yo tambien tengo 33 añios y no por eso me visto como Vilma Picapiedras"
Desde este humilde espacio lanzamos un llamado para que la cosa no se terminé acá. Queremos ver sangre, Vilma. Contestáles.

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26 febrero 2007

Cordero degollado

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El militar retirado Manuel Cordero fue detenido por la policía brasileña en Santana do Livramento, luego del último pedido de captura realizado por la justicia uruguaya. La solicitud, a cargo del juez Luis Charles, forma parte de la investigación por la desaparición del militante del PVP, Alberto Soba Fernández. Por esta causa ya fueron procesados los ex militares José Gavazzo, Gilberto Vázquez, Jorge Silveira, Ricardo Arab, Juan Antonio Rodríguez Buratti, Ernesto Rama y Luis Maurente y los ex policías Ricardo Medina y Pedro Sande. A Cordero se lo acusa de los delitos de privación de libertad y asociación para delinquir. El ex militar se encontraba prófugo desde 2004 en Brasil, donde contrajo matrimonio con una ciudadana brasileña y tramitó asilo político ante la ONU. (En base a El País)


De paso, una de estas, que ya las estaba extrañando:

Observa.com 26.02.07

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El gran simulador

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La agencia de noticias Inter Press Service (IPS) fue fundada en 1964 por el periodista italiano Roberto Savio y el politólogo argentino Pablo Piacentini. Concebida como una cooperativa internacional de periodistas sin fines de lucro, se caracteriza por priorizar la producción de artículos y análisis bien documentados, antes que noticias inmediatas (¹). Si bien en la actualidad su red de corresponsales se extiende a los cinco continentes, las limitaciones económicas iniciales provocaron que por aquellos años, su presencia estuviese limitada a Italia, España, Estados Unidos, México y América del Sur.

La agencia contaba con una sección de artículos especiales, que consistían en notas en las que se pretendía dar una visión analítica de un tema determinado y vaticinar su posible desarrollo durante los meses siguientes; la primicia no importaba, por lo que un especial podía ser publicado varios días después del hecho. Tal particularidad hacía que el material estuviera dirigido en mayor medida hacia revistas y semanarios que a diarios.

La filial sudamericana, que desde el inicio se situó en Santiago de Chile, fue trasladada en 1969 a Montevideo y dos años más tarde a Buenos Aires. En estas últimas dos sedes, la jefatura de la sección estuvo a cargo de un experimentado periodista uruguayo que llamaremos X, por justificadas razones. Sus colegas, además de considerarlo un referente, destacan su vasta cultura general y una inmensa capacidad para predecir la evolución de los acontecimientos. Según cuentan, supo vaticinar con varios meses de anticipación la guerra de 1973 entre árabes e israelíes (conocida como “guerra del Yom Kippur”), motivo por el cual muchos pusieron en duda su sensatez, dado que todos los antecedentes del conflicto indicaban otro final. X ejerció su cargo entre 1969 y 1974. Fue durante su labor en la capital argentina cuando ideó una solución para compensar la carencia de corresponsales en América Central, África, Asia, Oceanía y el resto los países europeos donde IPS no tenía presencia. Como la producción de artículos sobre esas zonas estaba considerablemente limitada, X recurría a revistas y diarios franceses, británicos o americanos que llegaban a Buenos Aires con uno o dos días de atraso y a una radio de onda corta que le permitía captar numerosos informativos internacionales, fundamentalmente el de la BBC.
Con todo ese material a disposición, X creó una red de 15 o 20 corresponsales ficticios, cuyos textos eran elaborados por él mismo o alguno de sus colaboradores, que suelen recalcar el gran trabajo en equipo de aquella redacción. En el juego colectivo, a cada personaje se le fue construyendo una personalidad definida: uno era un estafador porque pasaba facturas de viáticos infladas, a otro su mujer le era infiel, otro escribía muy bien pero era muy haragán, otro era homosexual y así con cada uno de los cronistas imaginarios.

Para el sur de Asia, X había concebido a Andrew Fitzgerald, un muy buen periodista y devoto del alcohol. Fitzgerald cubría la guerra entre India y Pakistán de 1971, que culminó con la independencia de Bangladesh. Cuenta la historia que un día, después de haber tomado alguna que otra copa de más, X llegó a la redacción y largó un despacho informando acerca de la muerte de su corresponsal asiático: el intrépido Fitzgerald, que solía permanecer muy cerca de la línea de fuego para lograr una mejor cobertura, había sido alcanzado por una bala pakistaní.

Algunos arriesgan que el seudo homicidio se debió a la trascendencia que estaban alcanzando algunas de las notas de Fitzgerald; otros aventuran que, a pesar de ser su invento más querido, X podría haber empezado a sentir una fuerte competencia de su parte. Los periodistas de la redacción no se sorprendieron tanto con la abrupta muerte como con las numerosas condolencias que comenzaron a llegar, de parte de otras agencias y medios que publicaban las notas del corresponsal. Abrumado por la respuesta y arrepentido de su afectada decisión, al día siguiente X inventó un nuevo corresponsal que envió de inmediato al área de conflicto donde Fitzgerald había fallecido heroicamente en el ejercicio de su labor.

Dicen los que saben que la anécdota es aun mejor relatada por Carlos López Matteo, periodista de la vieja guardia y partícipe de la tramoya ideada por X. Con años de experiencia en diarios como El Bien Público, El Diario, Época, Hechos, El Observador (desde su fundación hasta mediados de 2002) y el semanario Marcha, López Matteo se encuentra actualmente jubilado pero no por eso silenciado. Acorde a los tiempos actuales, desde enero publica sus columnas en su blog, donde desarrolla lo que define como su “vocación eterna: la de francotirador sin disciplina que lo ate”. Bienvenido sea.


(¹) Fuente: IPS en Wikipedia

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23 febrero 2007

Quien debe abandonar la casa es...

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¡Primera exclusiva de Cursos para/lelos! Como es Carnaval, se va, se va la murga... Pero no se va sola. Fuentes extremadamente bien informadas, muy cercanas al asunto, aseguraron en exclusiva a este blog que la próxima semana se producirá un relevo en el gabinete presidencial. Contrariamente a lo que todos podrían pensar y esperar, no se trata del vapuleado Reinaldo "A mí nadie me dice nada" Gargano, sino del igualmente matraqueado (por la vida) José "Hoy no dormí siesta" Díaz. El ministro habría sido quien solicitara su alejamiento, argumentando cansancio, lo que nadie se sintió capacitado para discutirle.
Recuerden que, si resulta cierto, lo leyeron primero acá. Si no, peores macanas se ha mandado toda la prensa uruguaya y sigue como si nada.


NdR: Se agradece la colaboración prestada para la elaboración de este texto.

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16 febrero 2007

Tapa del día (con bonus track)

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Pie de foto: Bloqueo ayer de la carretera que conduce al puente internacional General José Artigas y que une a Colón con Paysandú (Foto: Iván Franco)

Y ésta, genial, al otro día de la firma del TIFA (26 de enero):

Pie de foto: Camión publicitario estacionado ayer frente a la embaja de Estados Unidos de Norteamérica, en la calle Abadie Santos y Rambla Argentina (Foto: Ricardo Antúnez)

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Patinando por un cerebro

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Claudia Albertario supo hacerse famosa hace algunos años gracias a una campaña publicitaria de una compañía celular argentina. Los avisos que en un primer momento parecieron un trampolín para una promisoria carrera como ¿vedette/actriz/modelo? terminaron siendo los únicos 15 minutos de fama que le correspondían en esta vida. Después de eso tuvo alguna que otra participación en programas de televisión y revistas teatrales sofovichescas, sin demasiada trascendencia. Cada tanto -gracias a que su agente de prensa es parte del staff de Infobae.com-, el portal publica alguna que otra información sobre su persona, no sea cosa de que el público comience a preocuparse por su súbita desaparición. Así, hace un tiempo pudimos enterarnos de que formaría parte de Patinando por un sueño, la nueva aberración ideada por Tinelli, cuya convocatoria sólo parece haber sido aceptada por estrellitas cualunques clase B. Al parecer, los ensayos para el programa estarían haciendo estragos en los cuerpos de sus participantes, a causa de sucesivos golpes y porrazos. Albertario no fue la excepción: Infobae publica hoy que la ¿vedette/actriz/modelo? sufrió una durísima caída, clavándose el filo de un patín en una pierna y resultando con un agujero en su extremidad. Terrible, aunque por suerte y según sus propias palabras, "se lo van a rellenar". Además Claudia es un tipa responsable y profesional, que sabe dar en el clavo, pone los puntos sobre las íes, conoce dónde le aprieta el zapato y sabe bien cuando se mete en chalecos de once balas. Sí, en serio les digo:

(Gracias, Benito)

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15 febrero 2007

CSI Montevideo

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El grado de profesionalismo de la policía uruguaya es incuestionable. Demoran casi un mes en averiguar quién mandó un mensaje de texto al otro día de la desaparición y cuando lo hacen, resulta que era una retardada que estaba bien al pedo.

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14 febrero 2007

Obras sanitarias finlandesas

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De acuerdo al abogado denunciante, la empresa Botnia estaría utilizando algunos barcos para llevarse agua del río Uruguay a Europa. Se sospecha que las razones serían las enormes ganas de salir en la tele que tendría el abogado en cuestión.

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13 febrero 2007

¿No será mucho?

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Clarín.comInfobae.com

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12 febrero 2007

Julio López ¿Q.E.P.D?

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Jorge Julio López fue el hombre que el gobierno argentino se empeñó en llamar "el primer desaparecido político en democracia o "el desaparecido 30.001", en referencia a la cantidad de personas que, se calcula, fueron secuestradas y asesinadas durante la última dictadura argentina. López, un albañil de 77 años, estuvo detenido entre 1976 y 1979 a causa de su actividad montonera y se asegura que fue liberado por prestarse a colaborar con las autoridades policiales. En julio del año pasado, fue uno de los 130 testigos que declararon en el juicio contra Miguel Etchecolatz, ex director de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno militar. El 18 de setiembre, un día antes de la lectura del veredicto que halló culpable al represor, López salió de su casa rumbo a los tribunales para presentarse en la audiencia de alegatos, pero nunca llegó. Al día siguiente, en una sentencia histórica que, por primera vez en Argentina, admitía la figura de "genocidio", Etchecolatz fue sentenciado por homicidio calificado, aplicación de tormentos y privación ilegítima de la libertad en varios casos. Horas después, todos los medios comenzaron a informar de la desaparición de López y a divulgar su fotografía. La hipótesis de un secuestro por parte de algún grupo policial empezó a hacerse más fuerte con el correr de los días y la historia calzaba perfecto. Se hicieron marchas exigiendo su aparición, el presidente Kirchner se refirió al tema en cada oportunidad que encontró y varios medios internacionales trataron el caso en sus páginas. Luego, como suele ocurrir en estos casos, con el paso de los meses las menciones empezaron a menguar hasta casi desaparecer. Casi porque a fines de diciembre se denunció la desaparición de Luis Gerez, un militante kirchnerista que denunció al nefasto ex comisario Luis Abelardo Patti por torturador. Su declaración fue uno de los testimonios que se tuvieron en cuenta para impedir el ingreso de Patti a la cámara de Diputados por la provincia bonaerense, cuya mayoría declaró en su momento que el ex policía no tenía "idoneidad moral" para ocupar el cargo. Cargo que, por otra parte y sin que suene a defensa de Patti, obtuvo mediante democrático voto popular. Gerez apareció un par de días después en medio de una operación mediática que hizo que muchos empezaran a mirar de reojo toda la cuestión. Las similitudes con el caso López eran demasiadas y todo olía demasiado a opereta del gobierno, algo que evidentemente jamás se confirmará pero que hizo sospechar a varios.

La cuestión es que, cinco meses después, Jorge Julio López todavía no apareció y de acuerdo a una investigación del periodista Christian Sanz, nunca va a hacerlo porque está muerto y cremado. Así de fácil. Y no porque lo hayan limpiado los presuntos secuestradores (que habrían existido nunca) sino que se murió solito de un infarto y todo se trató de una maniobra del gobierno argentino a la que López se prestó gustoso. ¿Para qué? La hipótesis que se maneja con mayor fuerza es que el kirchnerismo necesitaba una "excusa perfecta" que le permitiera cumplir con dos objetivos primordiales: avanzar contra los militares y policías de la dictadura y frenar, en parte, el creciente protagonismo de organizaciones de derecha como la de los familiares de víctimas de la guerrilla. La historia es larga pero vale la pena.

El 12 de enero, Sanz publicó en su portal una nota en la que dudaba de la veracidad del caso López. En ella señalaba que tras casi 150 días de investigación, rastrillajes y análisis de llamados telefónicos, era extraño que no hubiera surgido pista alguna sobre su paradero, más teniendo en cuenta que el gobierno provincial ofrece una recompensa que ronda los 130 mil dólares. Según el artículo, todas las noticias que surgían en torno al caso insistían en lo "fundamental" de la declaración de López para condenar a Etchecolatz, pero algunas fuentes judiciales (incluyendo al fiscal de la causa) coincidieron en que si bien su testimonio fue importante, existieron otros 129 testigos. Además, dicha declaración es señalada por el periodista como "muy puntillosa", lo que contrariaría sus primeros testimonios, en los que aseguraba no recordar detalles concretos de su cautiverio. Por caso, todos los testigos señalaron que en el centro de reclusión conocido como Arana estaban permanentemente atados y vendados; sin embargo, López declaró que allí podía ver a través de una mirilla. Las tres fuentes consultadas por Sanz coincidieron en que se trató de una operación de gobierno, por los motivos antes expuestos.

El 28 de diciembre, el periodista Alfredo Divinicenzi hizo público el testimonio de Jorge Scanio, quien aseguraba haber visto con vida a López, en mal estado y rodeado de personas armadas, en una quinta de una localidad bonaerense. Según declaró, su denuncia fue ignorada por los investigadores del caso. Sanz supo de ese testimonio, contactó a Scanio y reseñó el encuentro en una nota publicada el sábado pasado:
Todo ha comenzado -según pude saber- a fines del año 2005, cuando un hombre llamado Roberto Montenegro hizo un contrato de arrendamiento de un campo denominado "San Genaro", ubicado en el Km 135 de la Ruta Nacional Nº 3, en San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires. Al momento de visitar el lugar, el locatario hizo un exhaustivo examen de todo, incluida la vivienda ubicada dentro del campo que estaba por alquilar. Allí pudo observar con enorme sorpresa que en el sótano de la vivienda había unos diez calabozos con puertas de chapa, "pasaplatos" y cerramientos pasadores. En el mismo lugar, Montenegro vio morteros, balas y diferente tipo de armas de fuego.
Montenegro se fue y volvió al otro día para tomar posesión de la propiedad. Cuando llegó, se encontró con varios patrulleros que lo esperaban en la puerta, uno de los cuales se lo llevó detenido, acusándolo de "usurpación". Se le inició una causa con un final que Sanz califica de "insólito": la fiscalía lo liberó aduciendo que estaba "todo bien" y que los papeles estaban "en regla" pero le aconsejaron no volver a ese lugar y ordenándole "olvidarse" del campo. Montenegro hizo caso a medias: se fue pero no pudo olvidar lo que había visto. Meses después, todavía intrigado, llamó a su amigo Jorge Scanio, gestor de profesión, para que averiguase todo lo que pudiera respecto a los propietarios y las actividades que allí se realizaban. El 1º de octubre, Scanio llegó al campo y simuló un problema con su auto para poder ir a pedir agua. Caminó hacia la casa y cuando estaba a unos 200 metros, vio salir a cuatro personas armadas con Itakas y se escondió detrás de un árbol. Desde ahí pudo ver que el grupo custodiaba a un hombre mayor, al que reconoció gracias a las fotos que inundaban Buenos Aires: era Jorge Julio López, quien se sentó en los escalones de la entrada de la casa. Scanio esperó que todos volvieran a entrar y se fue. Cuando regresó, llamó a Montenegro y le contó lo que había visto, anunciándole que iba a volver para averiguar qué estaba pasando. Una semana después, Scanio volvió pero no detuvo el auto sino que redujo la velocidad. En una de las tres tranqueras de acceso, vio unas máquinas de vialidad y sus respectivos operadores, quienes abrieron el portón para dar paso a dos Volkswagen Bora de color negro que salían del campo. Scanio volvió a pasar tres veces por el lugar. En una de las ocasiones paró y sacó fotos para luego retirarse. Unos pocos kilómetros después, notó que una camioneta estaba detrás de su auto. Se hizo a un lado para darle paso pero la camioneta lo rebasó a baja velocidad, lo rozó e intentó encerrarlo, para luego seguir su camino. Scanio tomó los datos de la patente y pidió un informe financiero a través del sistema Veraz (similar al Clearing de Informes). Ahí descubrió que el vehículo pertenecía a la Contaduría General del Ejército. Después de consultarlo con su familia y con Montenegro, decidió hacer la denuncia, para lo cual le aconsejaron ver al Procurador General de la Nación. Según Scanio, desde esa oficina llamaron a Aníbal Fernández, ministro del Interior, para ponerlo al tanto del relato. Al parecer, Fernández habría dicho "este hombre nunca estuvo en la Procuración y este llamado no existió. Díganle que se vaya a su casa que personal de la SIDE lo va a contactar en las próximas horas". Scanio se fue y a la noche fue contactado por agentes de la secretaría de inteligencia, con quienes arregló un encuentro en el que les contó lo que había visto. Le aseguraron que allanarían el campo y le dieron un número de teléfono para comunicarse con ellos, además de prometerle que al día siguiente se pondrían nuevamente en contacto. Los días pasaron y de los agentes ni noticias, así que decidió llamar al número proporcionado. "¿Qué pasó, muchachos, se olvidaron de mí?", preguntó Scanio. "¿Cómo andás? Parece que lo que dijo el muchacho es verdad. Lo de abajo también", le contestaron del otro lado y enseguida se dio cuenta de que lo estaban confundiendo con otro.

Según el relato del periodista, fue a partir de ese momento que Scanio "empezó a dudar de todo y de todos". Pidió un nuevo informe de la camioneta que lo había encerrado y descubrió que esta vez, el detalle financiero no registraba las deudas y cheques rechazados que aparecían en el primer resumen solicitado. ¿Por qué? No se sabe, pero fue suficiente para que Scanio mandara a su familia a vivir al sur argentino y acudiera a una fiscalía de la ciudad de Buenos Aires para declarar todo lo que sabía, dichos que ratificó unos días después en la causa que investiga la desaparición de López. Roberto Montenegro, el arrendador del campo, le aseguró a Sanz que algunos vecinos de la zona le habían comentado que era usual ver en ese lugar a conocidos políticos kirchneristas. El autor de la investigación también señala que habló con "al menos tres personas" que le aseguraron haber visto a López entre el 19 y el 23 de setiembre en la zona de Atalaya, localidad ubicada en un distrito diferente al del campo alquilado, aunque no muy distante. Esos testigos señalaron haber visto a López "nada preocupado", lo que según Sanz "habría provocado que el kirchnerismo lo recluyera". Según declararon algunas de las fuentes consultadas (un ex comisario bonaerense y un informante de la SIDE), López murió a causa de un infarto durante esa instancia de aislamiento. Todos coincidieron en que existió una "orden de arriba" para cremar el cuerpo y hacerlo desaparecer definitivamente.

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08 febrero 2007

Jaaaajajajaaaajajajaajajaa!

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07 febrero 2007

Dos de ministros

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Con respecto a la aprobación de la renuncia de Nicolini, tengo la idea de que es el primer día en años en que todos los integrantes del Senado estuvieron de acuerdo en algo. Y creo que es algo para destacar, más allá de todos los intereses partidarios que estaban en juego. De todas maneras, el asunto es bastante incoherente con el discurso anticorrupción pregonado por la izquierda. Lucía Topolansky no tuvo pudor alguno en confesar que su sector "estaba en conocimiento de la situación desde el mes de diciembre", lo que a las claras certifica que nunca sabremos qué hubiera sucedido si no aparecía la nota de Búsqueda, por más que digan que igual pensaban hacer público el caso. Pero de todas las declaraciones chotas de estos días, me quedo con las de la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, a la que calculo que tantos años de borocotóborocotóchaschas le están haciendo mella en el intelecto y cuando va al Parlamento dice cosas así:

Parece que después de una rigurosísima investigación de su ministerio sobre el caso, se concluyó que la culpa es de la "debacle del sistema" actual y los "obsoletos soportes informáticos que existen en el hospital Pasteur". Los registros del Pasteur se hacen en un libro, así que en vez de obsoletos bien podría haber dicho inexistentes. De paso le hace bombo al futuro Sistema Nacional de Salud, su proyecto estrella, diciendo que una vez puesto en marcha, "todas esas falencias quedarán a un lado". Contáte otro, María Julia. En definitiva, que lo que más molesta de esta clase de asuntos, no es que sean tan garcas como cualquier otro, sino que nos tomen por boludos. Nicolini queriendo hacer creer que desconocía necesitar un carnet de asistencia para atenderse en Salud Pública o que su hijo -estudiante de Letras- no lee un papel antes de firmarlo, Topolansky jurando que esto iba a hacerse público aun sin periodistas de por medio y Muñoz imputando todo a algo que ni ella misma sabe qué es. Pero como se ve que para algún parlamentario, la "debacle del sistema" no era suficiente, le preguntó si había algún responsable con forma humana. Y fue cuando María Julia mencionó como al pasar que quien le había otorgado el carné a Nicolini era un becario de 22 años, estudiante de arquitectura, "que no está preparado para esa función". Ahora sí se puso bueno. No se entiende cómo nadie le cuestiónó que si no está preparado para ese trabajo, por qué no lo ponen a cebarle mate a los policías de la puerta. Pero la cosa no terminó ahí, sino que la ministra lo defendió aduciendo que "no se dio cuenta ni quién era Nicolini. Yo a un tipo así, aunque sea una irregularidad, no voy a tomar ninguna medida", lo cual es toda una garantía para la inamovilidad de los empleados públicos, así sean unas mulas iletradas. Pero no es el caso: este es un universitario de 22 años, al que hay que sancionar ya, no por inepto sino por burro ignorante.

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Si a Gargano le quedara algo de vergüenza, debería renunciar hoy mismo. Hoy de mañana, consultado acerca de la noticia publicada en algunos medios sobre la próxima visita de Bush a Uruguay, declaró no estar al tanto de la misma y llegó a ponerla en duda, dada la poca anticipación con que se anunció (ver video). Pocas horas después, Presidencia confirmaba la noticia a los medios (acá y acá). Se entiende, Gargano es un inútil al cuadrado, ¿pero hay necesidad de hacerle estas camas permanentemente a ver si se va solo?

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05 febrero 2007

Coronas y coronitas V

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Coronas y coronitas V
Por Nené López-Chicheri de Rodriguez Perigó

Durante el viaje a la península me costó apartar de mis pensamientos la mansión victoriana que se había fagocitado un rancho, por no hablar del caballo enmascarado. Me daba como cosa todo eso. ¿Tendría algo que ver con la globalización? Por suerte, antes de que me diera cuenta estaba persignándome frente al cerro Pan de Azúcar. De ahí hasta la residencia D' Arenberg apenas me dio el tiempo para pensar en qué me pondría esa noche. Finalmente opté por la pollera de raso blanco.

Laeti llgmo ricksha echfa clefon toy resudda bss nn. Enviar.
Cuando cruzamos el arco de santa ritas de la residencia "Von Trapp" le pedí a 1 Pack que se detuviera en la entrada de servicio, para ingresar discretamente. Allí nos recibió un palafrenero que le ofreció a 1 Pack un baño de balde y una cepillada en el establo. El me miró como si eso no fuera lo que estaba esperando, pero yo apelé al refranero popular gaucho:

-1 Pack, si es gratis, hasta una inyección en la cabeza.

Pasé por el toilette privado de Laetitia y salí hecha una reina. Me puse la pollera de raso, como había planeado, y una blusita de shantung verde musgo. Con la humedad que tengo en el apartamento, la blusa siempre parece recién comprada. Laeti me recibió tan cariñosamente como siempre. Estaba divina, con un vestido de viyela con pedrería en plata, botonadura en marfil y un estampado étnico soñado: una fila de guerreros masai esperando a ser vacunados por la Cruz Roja, en la delantera, y tres sioux vomitando en un bar de la reserva india, en la trasera. En el medio, la archiduquesa. Caminamos del brazo hasta el salón principal, donde una decena de invitados rodeaba a un pianista con un saco azul que había perdido la mitad de las lentejuelas. El grupo aún estaba en la etapa del ¿te acordás de…? y para conformar a todos, el músico hilvanaba desesperadamente un incómodo popurrí que enganchaba a Leonard Cohen con Los Náufragos y a La mona Giménez con Rita Pavone. Me alejé en dirección de un tarotista cuyo rostro, a la sombra de un turbante, me resultaba parecido al mozo de un bar de la calle Piedras. Pero, ay amigas, de pronto una mano se aferró fuertemente a mi brazo derecho y sus impíos dedos hendieron la blusita verde musgo. Era una mano cuarteada por las inclemencias climáticas y la historia de vida. Había sufrido –lo supe al instante– el azote del astro rey pero también sabía lo que era cosechar papa en agosto después de un aguacero o boniato en junio y plena seca, arrancando las guías con los dientes. Era también una mano veterana de muchas batallas, que así había empuñado un fierro como había empuñado un ramo de flores. Y miles de veces había empuñado el papel, aunque nunca la pluma. A mi espalda una voz masculina dijo:

-¿No le gustó la escenografía, Nené, que me la tiró al piso?

Casi pierdo el conocimiento.

-No fue mi intención –respondí presa del pánico.

Los salamines que tenía por dedos aflojaron la presión y pude liberar el brazo. Giré sobre los talones para ver el inquisitivo rostro del ministro Mujica.

-¿Qué hace usted acá? –me dijo con dureza.
-No creerá que lo estoy siguiendo –dije temblando-. En su chacra me dijeron que había salido a buscar a unos cajetillas de la Federación Rural.
-Es verdad. Me costó llegar porque había perdido la invitación –dijo en perfecto castellano mientras tomaba de una bandeja un canapé de frutos del bosque.
-Ah –respondí, pensando qué sería de mí si no hubiera interjecciones.

La situación comenzaba a distenderse y consideré que mi vida ya no corría peligro.
Laetitia acertó a pasar a nuestro lado y quiso ser cortés.

-¿Cómo se encuentra, ministro?
-Como lo diose, doña. En cuanto puédamo volvemo con la patrona a pasar unos días. ¡Somo tupamaro, laburamo la tierra y no tenemo ambicione de poder, no tenemo!

Laeti sonrió sosteniéndose el rostro y luego desapareció.
Advirtiendo mi estupefacción, el ministro Mujica dijo:

-El léxico puede tener un valor estratégico, señora.
-Ehhh…y…sí.
-Ahora que ya lo sabe todo, Nené, ¿qué piensa hacer? –dijo mientras me tomaba gentilmente del brazo y abandonábamos la sala rumbo al parque.
-Quédese tranquilo, ministro. Soy una comunicadora social uruguaya. Ni siquiera voy a decir que usted esconde al Zorro.
-¿El Zorro? – dijo con un asombro que no parecía ensayado. No, Nené, ni ahí. Yo le compré el campito a De la Vega y lo dejaba seguir escondiendo el matungo. Pero con los compañeros descubrimos que Tornado era bueno para tirar del colmador y lo incorporamos al Uruguay Productivo. Hay que verlo caminar entre los canteros sin sacarle un pétalo a un solo clavel. Un lujo.
-Ah, o sea que estaba el Zorro y estaba el caballo…
-Sí. ¿Y? –parecía confundido.
-Bueno, ¿y qué pasó?
-Que De la Vega se murió.
-Ah, llegué a pensar que usted era el Zorro –dije con desilusión.
-Y no, ¿para qué? Antes estaba Don Diego y ahora no es necesario. Además, Tornado labura todo el día y de noche no está para nada.
-Pero todavía quedan injusticias –dije titubeando.
-Claro que quedan, Nené. La rereelección, los ladrones de flores, los ladrones de motos… Pero no voy a desvestir un caballo para…
-Los ladrones de sueños –intervine para darle una nota poética al diálogo.
-Fue lo primero que dije. Bueno, me tengo que ir porque Lu me espera en Los Negros. A ver si cenamos como la gente. ¡Hay que comerse cada mortadela para ser presidente!
Mientras el ministro me abrazaba afectuosamente, un grito estremecedor atravesó la noche:
-¡Boooombaaaaa!
No hay caso, Nené, las hadas ya fueron.

(Continuará)

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02 febrero 2007

Eso de lo que todos hablan

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Hace unos días llegó un mail de una visitante de este blog en el que me señalaba que no había hecho mención alguna al caso de Natalia Martínez, la chica desaparecida en Piriápolis. Las razones del mutismo son varias pero la principal es que ya estoy hasta el cogote del asunto. No porque sea un tema menor sino porque me cansé de ver y escuchar toda clase de hipótesis estúpidas y demasiado palabrerío al pedo en cuanto medio escrito, televisivo o radial existe en este país. Me harté de ver en cada noticiero no menos de dos o tres salidas desde el balneario, donde cada movilero, anclado en la puerta de la comisaría, no informa absolutamente nada, porque no hay nada para informar o porque no saben encontrarle la vuelta.

La cuestión principal del citado mail no era esa sino el tratamiento periodístico que se le está dando al asunto y los conceptos éticos que se están manejando: a las claras, ninguno. Y en eso se lleva todos los premios Canal 4, cuyos gerentes informativos agradecen profundamente una noticia de este calibre para así poder dar rienda suelta a sus instintos más sádicos y morbosos. Prueba fehaciente de ello es el informe citado por la lectora, (que para eso era el mail, gracias Matilde) emitido el viernes 26 de enero, cuando se cumplió una semana de la desaparición. La crónica consistió en un rejunte de todas las noticias conocidas hasta el momento sobre el caso, además de testimonios y cuestiones por el estilo. Alguna mente brillante del canal decidió que el informe fuera musicalizado adecuadamente y no tuvo mejor idea que elegir una poética obra de arte cumbiero llamada “Su florcita”, del grupo argentino Agrupación Marilyn:

Tan bonita, tan chiquita / Tan llena, de sonrisa / Perfumada flor / Que crecía.
Doce años cumplía / De la escuela / No volvía / Preocupada se le ve a mamá.
Cuatro horas, se demora / ¿Que pasó? / ¿Por qué lloras?
Dijo una mujer / Y luego la abrazaba/ De repente / Suena fuerte / El teléfono y quien atiende
La mamá / Secándose las lagrimas / Tu florcita / La encontraron / En un gran descampado
Su madre grita sin compasión / Sin vida, estaba / Tirada, golpeada
¿Por qué? ¿Quién fue? / Como es que matan / A una niña tan pequeña / Solo tenía doce años
Toda una vida por vivir...

Lo que se dice sutileza en su máxima expresión.

Cuando hoy todos los diarios nacionales parecen obligados a dedicar no menos de cuatro mil caracteres por día, la diaria es el único medio que se bajó del tren, quizás porque no tiene necesidad de llenar 30 páginas con boludeces, o porque saben medir hasta dónde llegar con la información que otros repiten hasta el hartazgo. Sean cuales sean las razones, un respiro en medio de tanto bombardeo es para agradecer. Y de paso también le doy las gracias a Marcelo Jelen, porque con su columna de hoy me ahorró el trabajo de escribir todo lo que quería decir al respecto:

¿El show debe continuar?
Publicado en la diaria (02.02.2007)

Una serie de televisión sobre policías neoyorquinos que buscan a personas perdidas. El título, en inglés, es “Without a Trace”. Los canales de televisión abierta de los países de habla hispana que la emiten optaron en general por una traducción literal, clara y sobria: “Sin rastro”. El canal uruguayo prefirió “Desaparecidos”, título que remite a la desdicha inacabada de las víctimas del fascismo latinoamericano. Y la banaliza. La elección no es casual. La televisión uruguaya sigue la tendencia universal a imantar el público a la pantalla por su polo más negativo. Entre las honorables excepciones no figura la cobertura de la desaparición de Natalia Martínez en Piriápolis, que cayó cual maná infernal sobre la mesa de producción de los noticieros. En verano suele pasar poca cosa en Uruguay. Pero éste ha sido inusual, con una generosa cantera de noticias: el conflicto con Argentina por la fábrica de celulosa en Fray Bentos, la posible privatización parcial de PLUNA, el TIFA, la pugna interna del Frente Amplio de Maldonado, el campeonato juvenil de fútbol, los reclamos sociales en el campo. Pero se trata de información que merece un mínimo de reflexión y análisis. De trabajo. Los noticieros son el espacio televisivo que más recurre al dato puro y duro. No por eso dejan de apelar a la emoción, a veces con tino, como es el caso del espacio regular que destina desde hace meses “Telenoche 4” a las personas que faltan de su hogar. Ahora, la ausencia de una mujer de 19 años dio a los tres canales privados la oportunidad de llenar varios bloques al día, desde hace dos semanas. Y no porque sobren datos. Durante largos minutos (de 60 segundos, igual que todos, pero que se hacen eternos), los periodistas divulgan desde Piriápolis pistas que, al cabo del noticiero, podrían reducirse a diez líneas de texto. O a cuatro palabras: no pasó casi nada. ¿Acaso los productores de informativos actúan así por sensibilidad? La realidad es mucho más taimada. Las empresas que miden la audiencia lo hacen minuto a minuto, aunque parezca inútil en un mercado enano y difícil de segmentar como el uruguayo. La fragmentación de noticias y la promesa de nuevos datos en el siguiente bloque sirven para encadenar el televidente a la tanda. El sufrimiento de una hermana, el esfuerzo de un policía, el grito de un amigo en la calle terminan en un papel con hileras de números, sobre el escritorio de una agencia de publicidad. ¿Acaso el periodismo, en estos casos, apoya la investigación policial? Más bien ocurre lo contrario, al margen de que un periodista no es policía ni debería querer serlo. En caso de que esto sea un secuestro, un rapto o un homicidio, el criminal puede obtener, en la misma pantalla frente a la que otros se emocionan, datos útiles para ocultar su rastro. Si se trata de un psicópata, el revuelo televisivo también alimentará sus ansias de volver a actuar. Además, estimula la participación de voluntarios en la búsqueda, y muchas manos en una escena del crimen hacen mucho garabato. También alienta el apresuramiento en la pesquisa y en el señalamiento de supuestos culpables. La información divulgada sobre la desaparición de Natalia Martínez abundó en rumores, datos tajantes luego desmentidos con timidez, detalles nimios (un pelo, monedas, los centímetros que separaban un vehículo de otro), acusaciones veladas y hasta perogrulladas falaces (¿desde cuándo un cuidacoches sabe al detalle lo que sucede en la calle y dentro de los automóviles?). Si algo faltaba para convertir este falso reality show en un circo eran adivinos e hipnotizadores. “Telenoche 4” aseguró que la policía seguía las pistas aportadas por uno de ellos, Luis Orsi, y dedicó dos bloques a entrevistarlo. El rostro de este “sanador” salpica su página web, desde la que ofrece “consultas por Internet”, pero, vaya a saber uno por qué, en esta ocasión se sometió al devoto interrogatorio de espaldas a la cámara. Por todo esto, una desgracia como la desaparición de una mujer termina dibujando en el público una sonrisa triste, como de payaso. Se banaliza. Por una vez habrá que coincidir con el conductor televisivo argentino Jorge Rial, que dijo a El Observador: “Es difícil encontrar ética en la tele. La televisión es entretenimiento puro”. Habrá que esperar que los canales uruguayos lo desmientan. Por el bien de Natalia Martínez y de su familia.

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Ideas se buscan. Se recompensará.

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Allá por 2003, unos días antes de la invasión norteamericana a Irak, el trío de música country Dixie Chicks dio un concierto en Londres, donde su vocalista se despachó diciendo que se sentían avergonzadas de que George W. Bush fuese originario de Texas, su estado natal. Se armó una podrida infernal que incluyó boicots a sus canciones, destrucción de discos, amenazas y otras cuestiones. Dos meses después de todo el baile, respondieron desde las páginas de Entertainment Weekly, una de las revistas de mayor circulación en Estados Unidos:

Ayer, la última edición de la revista argentina Paparazzi, hizo tapa con las primeras tres rajadas de Gran Hermano:

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